Es un préstamo hipotecario que combina un primer tramo con tipo de interés fijo y un segundo tramo con tipo variable, por lo que empiezas con una cuota estable y después pasas a una cuota que puede subir o bajar según el mercado.
La hipoteca fija mantiene el mismo tipo durante toda la vida del préstamo, mientras que la mixta solo lo mantiene durante los primeros años y después pasa a tipo variable.
Durante los primeros años de tu hipoteca mixta tendrás un tipo de interés fijo y después, pasará a ser variable. En general, suele ser durante los 5 primeros años pero el tiempo que dura el tipo fijo de una hipoteca mixta puede variar.
La hipoteca entra en el tramo variable y la cuota se recalcula según el Euribor o el correspondiente índice de referencia.
Durante los primeros años pagas una cuota estable con interés fijo; después se aplica un tipo variable que suele depender del Euríbor más un diferencial.
El Euribor es uno de los índices de referencia que se usa en el tramo variable para fijar el nuevo interés.
Como en el resto de hipotecas, habitualmente el porcentaje de financiación llega hasta el 80% del menor valor entre adquisición y tasación para viviendas habituales, pero esto puede variar.