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Vídeos Actitud y Compromiso: Por la alimentación y la salud


Por la alimentación y la salud 

Ángela Quintas: "Más que quiero adelgazar es quiero estar saludable"

Digerir bien o digerir mal los alimentos. Esa es la cuestión. Al menos la planteada por la nutricionista Ángela Quintas en su libro El secreto de la buena digestión, un acercamiento a un proceso tan desconocido como fundamental para la salud, tanto física como mental, de las personas. No en vano, la macrobiota, “los seres vivos que habitan nuestro aparato digestivo”, cuenta entre sus funciones con la fabricación de la serotonina. Es decir, el neurotransmisor de la felicidad y el placer. La regulación de nuestro estado del ánimo está pues muy vinculada a la correcta ingestión de la comida.

Para digerirla de manera adecuada, asegura Quintas en esta entrevista, “es muy importante dedicarle un tiempo a la masticación del alimento y a que ese alimento se impregne en la saliva”. Con objeto de calibrar la importancia de estas pautas baste señalar que en España muere tanta gente por atragantamiento como por accidentes de tráfico. Como referencias de la complejidad de este recorrido digestivo, que realizamos varias veces al día, la comida recorre los siete metros de intestino delgado durante unas 30 horas hasta que se expulsa del cuerpo en forma de heces.

La reconocida nutricionista, licenciada en Ciencias Químicas y máster en Dietética y Nutrición Humana, es firme defensora de afrontar desde la naturalidad propia del proceso biológico algunas derivadas como esas heces o la expulsión de gases. Es más, el control y análisis de las deposiciones es un factor de primer orden, por ejemplo, en la prevención de tumores de colon. Igualmente, “tus bacterias van a producir gases y siempre que podamos lo mejor es expulsarlos”. “No pasa nada, es algo fisiológico que todos tenemos”.

También tenemos malos hábitos a la hora de comer. Uno de carácter estructural viene a ser la confusión entre alimentarse y nutrirse. “Alimentarse, matiza Quintas, sería cubrir las necesidades calóricas y ya está; nutrirnos es que esas necesidades calóricas estén llenas de las sustancias que cada cuerpo necesita para realizar las reacciones químicas propias de su interior”.

Como ejemplo, parte de un consumo de 2.000 kilocalorías diarias. “Esas 2.000 kilocalorías pueden estar llenas de vitaminas, minerales, hidratos de carbono o podrías beberlas en forma de alcohol; es decir, estaríamos consumiendo las mismas kilocalorías, pero en el caso del alcohol serían unas kilocalorías vacías que no tendrían nada de nutrientes”. La consecuencia más obvia de la mala alimentación se mide en sobrepeso y en España, a su juicio, este exceso de calorías resulta preocupante “sobre todo en los niños”.

Como es obvio, Ángela Quintas, no cree en fórmulas mágicas ni en ‘quemagrasas’ para el adelgazamiento. “Lo primero hay que explicar la diferencia entre el peso saludable y el peso ideal, el saludable es aquel en el que tus analíticas están bien y tu tanto por ciento de grasa está dentro de valores”. “No nos importa el peso -enfatiza-, sino el porcentaje de grasa que tenemos en el cuerpo”. Como consejo genérico deja el siguiente: “Más que quiero adelgazar es quiero estar saludable”.

Por la alimentación y la salud 

Marta Garaulet: 'Comer no es un pecado, es una forma de vida'

El reconocimiento profesional de Marta Garaulet tiene nombre y su mismo apellido. El Método Garaulet es, desde hace más de 30 años, un referente mundial en el ámbito de la nutrición. “Un híbrido, así lo define ella misma, entre las costumbres americanas de coach y la dieta mediterránea española”.

Una dieta de la que es firme defensora. “En España jugamos con ventaja porque tenemos la dieta mediterránea que es una panacea de la alimentación saludable y la envidia de los países europeos y americanos”.

Hoy, uno de sus objetivos prioritarios es la simplificación de su propio método. El proyecto Simplicity se orienta a hacer de lo sencillo la base del éxito. En síntesis, alcanzar una metodología global con un cocinado por debajo de los 15 minutos que permita comer bien y sano en cualquier lugar del mundo.

Simplicidad, junto a sostenibilidad y solidaridad vienen a ser los tres pilares que sustentan su modelo nutricional: sostenibilidad para ayudar al planeta a través de lo que comemos, solidaridad para que todos puedan acceder a la alimentación, y una cuarta ‘s’, de salud, sin caer en los fundamentalismos.

“Comer no es un pecado, es una forma de vida”, resume Garaulet quien es firme partidaria de comer de todo, “y todo es todo”, pero siempre en su justa medida.

“No debemos ser talibanes de la nutrición”. Alto y claro.

Una flexibilidad nutricional muy vinculada a la agenda social de la comida y a su valor como nexo entre las personas. Comer en grupo es importante, tomarte una copa de vino o comerte un bocadillo forma parte de los hábitos y de la diversión. “Todo esto cabe dentro de una dieta mediterránea actual”.

Sin embargo, nada es perfecto. Tampoco en las costumbres asociadas a esta recomendable dieta. Garaulet también señala a lo largo de esta entrevista una de las costumbres a corregir como son los horarios. “Somos el país que más tarde come y cena del mundo”. Su recomendación es muy concreta: comer sobre las dos de la tarde y cenar entre las ocho y media y las nueve.

Además, desmonta mitos de milagrosas formas para adelgazar, detalla propiedades de alimentos de primera necesidad, relativiza los efectos perniciosos de hábitos infantiles como comer pizza o chuches y, en suma, ofrece una amena radiografía sobre la nutrición humana sin alarmismos, pero con rigor y un conocimiento contrastado a nivel internacional.

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