Un seguro de salud con copago combina una prima periódica más reducida con pequeñas aportaciones por parte del asegurado cada vez que utiliza determinados servicios médicos.
De esta forma, el cliente paga una cuota fija por su seguro y, únicamente cuando hace uso de ciertas coberturas, abona un importe adicional previamente establecido. Gracias a ello, los seguros con copago suelen tener una prima más económica, por lo que resultan especialmente interesantes para quienes utilizan los servicios sanitarios de forma ocasional.